Desde tu herida

(por Javier Corcobado)

Una gota de miel viene desde tu herida hacia mi boca
mientras llueve desde el suelo al cielo.
Una gota de miel viene desde tu herida hacia mi boca
mientras el gas no me ahoga,
el gas no ahoga, el gas no ahoga,
no tiene manos, no tiene sombra.
Una gota de miel viene desde tu herida hacia mi boca
y parece que el polvo coagula en la suerte.
Y las uñas rotas de arañar silencios
y un grito blanco muere en mi boca.

Es una pena …
Es una pena …
Es una pena …
Es una pena …

Una gota de miel viene desde tu herida hacia mi boca
mientras llueve desde el suelo al cielo.
La distancia se retuerce por las carreteras
sudando viento, sudando viento.
Y la distancia se retuerce por las carreteras
dejando al trance con un mal viaje.
Sus pupilas inmensas ya no me besan
y hoy mis párpados también son rejas.

Es una pena …
Es una pena …
Es una pena …
Es una pena …

Una gota de miel viene desde tu herida hacia mi boca
y yo sé seguro que no llegará.

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