Extraños pájaros

(por Esther Fernández)

Yo no sé si existe eso del amor a primera vista o qué, sabes, pero cuando vi al Rober me di cuenta de que me molaba. Andaba un poco como un vaquero que se hubiera bajado del caballo, con tejanos ajustados y camperas. Iba con las piernas un poco abiertas, moviéndolas de una manera lenta y sensual. No podía apartar la vista de ellas, me hiptonizaban.

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